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¿Duele la fecundación in vitro?

¿Duele la fecundación in vitro?

Revisado por el Dr. Guillermo Gauthier

Por ello, hemos preparado un artículo en el que vamos a explicar, con gran detalle, si la fecundación in vitro duele y cuáles son las principales molestias que pueden aparecer a lo largo del tratamiento.

¿Duele la fecundación in vitro?

La fecundación in vitro es un tratamiento que dura alrededor de tres semanas y que se compone de diferentes fases. Por ello, a continuación vamos a describir cómo pueden presentarse el dolor y las molestias en cada una de las etapas.

Estimulación ovárica

Cualquier tratamiento de fecundación in vitro se inicia con una fase de estimulación ovárica, que dura entre diez y 14 días. En este periodo, la mujer debe administrarse una medicación hormonal inyectada, que sirve para estimular los ovarios y producir el desarrollo de múltiples óvulos. De esa manera, se multiplicarán las posibilidades de que, fecundados en el laboratorio con el espermatozoide del hombre, den lugar a embriones de buena calidad.

Hace algunos años, esta parte del tratamiento solía estar asociada a fuertes dolores y efectos secundarios. Sin embargo, con el paso del tiempo, la composición de los fármacos ha ido mejorando y las molestias propias de la estimulación ovárica se caracterizan por ser leves y llevaderas.

Entre las molestias leves que pueden presentarse durante la estimulación ovárica se encuentran las siguientes: hinchazón abdominal, dolor en la zona pélvica y sensibilidad mamaria. En definitiva, las pacientes suelen experimentar síntomas similares a los del síndrome premenstrual.

En algunos casos, se estima que en menos del 3% de los tratamientos de fecundación in vitro, puede aparecer el llamado síndrome de hiperestimulación ovárica, una condición que agrava los síntomas mencionados y que, en un pequeño porcentaje de casos, requiere atención médica para reducir el dolor y los efectos secundarios.

Punción folicular

Tras la fase de estimulación ovárica, el especialista en reproducción asistida programa la punción folicular. Este es un procedimiento que sirve para extraer los óvulos maduros de los ovarios, aquellos que se van a fecundar con la muestra de esperma.

Para realizar la punción folicular se introduce a través de la vagina una sonda ecográfica, la cual lleva incorporada una aguja de aspiración. Sin embargo, en esta fase del tratamiento de fecundación in vitro tampoco hay que preocuparse por el dolor.

Y es que, antes de introducir la sonda ecográfica vaginal, el médico administra sedación a la paciente, lo que evita cualquier molestia durante el procedimiento.

Tras la punción folicular, la mujer deberá tomar la medicación analgésica y antiinflamatoria recetada por el médico, lo que ayuda a evitar los efectos secundarios asociados al procedimiento (dolor, hinchazón, pesadez abdominal…). Además, hay que tener en cuenta que entre uno y dos días después de la punción folicular es posible experimentar un ligero sangrado o secreción vaginal.

Transferencia embrionaria

Tras la punción folicular, el equipo médico conducirá los óvulos al laboratorio de manera inmediata, para que los biólogos puedan fecundarlos con el espermatozoide. Tras realizar la fecundación, los embriones resultantes deberán permanecer en observación entre cinco y seis días.

En este tiempo, los biólogos observarán la evolución de los embriones y determinarán cuáles presentan una mejor calidad. En función de este criterio, seleccionarán uno para transferirlo al útero de la mujer.

La transferencia embrionaria se caracteriza por ser un proceso rápido, sencillo e indoloro. Dura entre diez y quince minutos y se realiza con una cánula muy fina. Por ello, apenas molesta y no requiere anestesia. De hecho, las sensaciones durante la transferencia embrionaria son muy parecidas a las que se experimentan en una citología vaginal rutinaria.

Además de lo anteriormente mencionado, hay que tener en cuenta que los tratamientos de fecundación in vitro pueden provocar efectos secundarios emocionales. En general, estamos hablando de un proceso psicológicamente exigente debido a las esperanzas que se depositan en la consecución del embarazo. Pero, además, ciertas etapas del tratamiento pueden conllevar mayor desgaste emocional.

Este es el caso de la estimulación ovárica, debido a que la administración de hormonas suele provocar altibajos en el estado de ánimo, y de la betaespera. La betaespera es la fase que transcurre desde la transferencia embrionaria hasta la prueba de embarazo. Aunque es un periodo corto, de tan solo diez días, suele ser vivido con muchos nervios e incertidumbre.

Para finalizar, es importante señalar que la percepción del dolor en los tratamientos de fecundación in vitro es totalmente subjetiva y puede variar de una persona a otra. Por ello, lo que es doloroso para una paciente puede resultar únicamente incómodo para otra.

En el caso de que estés preocupada por si duele la fecundación in vitro, te aconsejamos consultar todas tus dudas con nuestro equipo médico. Esta primera consulta gratuita no solo te ayudará a quedarte más tranquila. Además, servirá para que el equipo de especialistas conozca de primera mano tus preocupaciones y pueda abordar el tratamiento dándote la tranquilidad que necesitas.

Ginecólogo y obstetra, especialista en reproducción asistida.

Guillermo Gauthier es ginecólogo del centro de fertilidad donde ejerce atendiendo a pacientes nacionales e internacionales. Es licenciado en Medicina y especialista en Ginecología y Obstetricia. Se especializó en Reproducción asistida realizando el Máster de Reproducción en el IVI/Universidad Rey Juan Carlos. 

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