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Fallos de implantación: principales síntomas y causas

Fallo de implantación
El fallo de implantación es un problema que imposibilita la consecución de un embarazo. Sin embargo, tan solo puede confirmarse en aquellas mujeres que se someten a tratamientos de fecundación in vitro.

Sabemos que enfrentarse a varios intentos de reproducción asistida sin éxito puede ser una experiencia dura y frustrante. Uno de los motivos más comunes por los que no se consigue el embarazo, incluso cuando todo parece ir bien, se debe a los fallos de implantación. Pero ¿qué significa realmente este diagnóstico? ¿Cómo saber si lo estás experimentando? Y, sobre todo, ¿qué soluciones existen?

En este artículo vamos a explicarte con claridad qué es un fallo de implantación, cuáles son sus síntomas, por qué ocurre y qué opciones tienes para seguir adelante con tu deseo de ser madre.

La implantación embrionaria

La implantación embrionaria es un proceso biológico esencial para que se produzca el embarazo. A continuación, te vamos a explicar cómo ocurre.

Después de la fecundación, el embrión inicia su viaje hacia el útero, donde debe adherirse al endometrio (la capa interna del útero) para continuar su desarrollo. Esta fase es conocida como “implantación embrionaria” y suele suceder entre cinco y siete días después de la fecundación.

La clave está en que el endometrio esté receptivo, es decir, preparado para acoger al embrión. Si el embrión no consigue implantarse, el ciclo no culmina en embarazo, aunque la fecundación se haya producido con éxito.

En un tratamiento de fecundación in vitro, la implantación embrionaria ocurre de manera ligeramente diferente. Los óvulos se fecundan en el laboratorio con el esperma del hombre y los embriones resultantes se cultivan durante unos días. Generalmente, se espera hasta el día cinco o seis de desarrollo, cuando el embrión ha llegado al estadio de blastocisto, que es el más adecuado para la implantación. Tras este periodo, se realiza la transferencia del embrión al útero.

Dos semanas después de la transferencia, se hace una prueba de embarazo en sangre para confirmar si la implantación ha tenido éxito y se ha conseguido la gestación.

¿Qué es un fallo de implantación?

El fallo de implantación se produce cuando, tras transferencias embrionarias repetidas, y con embriones de buena calidad, no se logra el embarazo. Es decir, el embrión no consigue anidar en el útero pese a que todas las condiciones parecen ser favorables.

En los tratamientos de fecundación in vitro, suele hablarse de fallo de implantación cuando no se consigue la gestación tras al menos tres transferencias de embriones o cuando se han transferido más de cuatro embriones sin éxito.

Este diagnóstico no implica la imposibilidad de conseguir un embarazo, pero sí señala que es necesario profundizar en las causas para buscar una solución específica.

Causas del fallo de implantación

El fallo de implantación puede deberse a múltiples factores. A continuación, te explicamos las causas más comunes para que puedas entender mejor tu situación.

Causas embrionarias

  • Anomalías genéticas o cromosómicas del embrión.
  • Embrión de mala calidad (aunque no siempre se vea a simple vista).
  • Problemas en el desarrollo embrionario durante los primeros días tras la fecundación.

Causas uterinas

  • Alteraciones en el útero como defectos anatómicos, miomas, pólipos o adherencias.
  • Presencia de hidrosalpinx (líquido en las trompas de Falopio que llega al útero y puede afectar a la implantación).
  • Baja receptividad del endometrio: no presenta el grosor ni las condiciones necesarias para que el embrión se adhiera a él.
  • Infecciones en el endometrio.
  • Desplazamiento de la ventana de implantación: se da cuando el embrión se transfiere antes o después del momento más propicio.

Causas inmunológicas

  • Respuesta inmunitaria exagerada del cuerpo de la mujer, que puede identificar al embrión como un cuerpo extraño y rechazarlo. Un ejemplo de ello es el síndrome antifosfolípido.
  • Alteraciones en las células NK (“natural killer”, en inglés), que pueden dificultar la implantación.

Causas hormonales

  • Niveles alterados de progesterona o estrógenos.
  • Trastornos en la tiroides o en otras hormonas clave para la fertilidad.

Causas genéticas

  • Alteraciones en el cariotipo de alguno de los progenitores.
  • Mutaciones genéticas o presencia de trombofilias hereditarias (problemas de coagulación).

Estilo de vida y otros factores

  • Edad de la mujer (la calidad ovocitaria disminuye con los años).
  • Consumo de tabaco, alcohol o exposición a toxinas.
  • Estrés elevado o enfermedades autoinmunes no diagnosticadas.

Síntomas del fallo de implantación

Uno de los aspectos más frustrantes del fallo de implantación es que no suele presentar síntomas claros. La mayoría de las veces, la única señal evidente es la ausencia de embarazo y la llegada de la menstruación. Ante un fallo de implantación, el sangrado de la regla se producirá, aproximadamente, dos semanas después de la transferencia embrionaria.

¿Cómo se diagnostica un fallo de implantación?

El diagnóstico se realiza cuando, tras varios intentos de fecundación in vitro, no se logra el embarazo a pesar de haber realizado transferencias de embriones de buena calidad. Para confirmarlo y buscar su origen, se pueden realizar diferentes pruebas:

Estudio del endometrio

Mediante una ecografía o una biopsia resulta posible analizar si el endometrio es receptivo y tiene el grosor adecuado.

Test ERA

El test ERA permite determinar cuál es el momento exacto en el que el endometrio está más receptivo para la implantación.

Cariotipo

El cariotipo es una prueba genética que sirve para determinar si los futuros padres padecen alteraciones cromosómicas, lo que puede derivar en defectos en los embriones y en fallos de implantación.

Histeroscopia

La histeroscopia es un procedimiento que permite tanto diagnosticar como corregir distintos problemas que afectan al útero. Por ejemplo, la histeroscopia diagnóstica puede detectar la presencia de pólipos o miomas en el útero.

Estudios hormonales

Se pueden evaluar los niveles de hormonas clave como progesterona, estrógenos, FSH, LH y hormona antimulleriana (AMH).

Estudios de coagulación

Los estudios de coagulación permiten detectar trombofilias. Dicho esto, hay que tener en cuenta que los problemas de coagulación, además de fallos de implantación, pueden causar abortos de repetición.

Por tanto, diagnosticar trombofilias también es fundamental para prevenir o alertar de posibles problemas en el desarrollo del feto.

Test inmunológico

El test inmunológico es una prueba que sirve para detectar posibles causas menos visibles, como los trastornos inmunológicos. Estos pueden provocar que sea el propio organismo de la mujer el que rechaza al embrión y ataca sus células.

Soluciones para el fallo de implantación

Una vez identificada la causa, es posible diseñar una estrategia personalizada para aumentar las probabilidades de éxito del siguiente tratamiento de fecundación in vitro. A continuación, te contamos algunas de las soluciones más habituales:

Mejora del ambiente uterino

●      Tratamiento o extirpación de pólipos, miomas o adherencias mediante cirugía (histeroscopia quirúrgica).

●      Tratamientos hormonales para mejorar la receptividad del endometrio.

●      Técnicas como el scratching endometrial (raspado endometrial para mejorar la receptividad del endometrio) o la administración de heparina o corticoides.

Selección embrionaria

El diagnóstico genético preimplantacional (DGP) consiste en realizar una biopsia a los embriones para detectar posibles alteraciones genéticas. A su vez, permite seleccionar los más viables y transferirlos al útero.

Tratamiento antibiótico

La medicación antibiótica está indicada cuando el fallo de implantación tiene su origen en una infección en el útero o el endometrio.

Tratamientos inmunológicos

En caso de alteraciones inmunitarias se pueden utilizar inmunosupresores, corticoides o inmunoglobulinas.

Donación de gametos

Los fallos de implantación también se pueden solucionar a través de la donación de óvulos o de espermatozoides, cuando se deben a un factor masculino o femenino que no puede ser subsanado. En función de en qué miembro de la pareja resida el problema para concebir, se puede recurrir a la donación de semen o a la ovodonación (donación de óvulos).

Llegados a este punto, puede que sientas que te hemos ofrecido demasiada información o que te abruma pensar en nuevos intentos. Si te encuentras en esta situación, en Centro de Fertilidad contamos con especialistas que pueden ayudarte a entender mejor lo que está pasando. Llámanos hoy mismo. Nuestra primera consulta es gratuita y sin compromiso.

Ginecólogo y obstetra, especialista en reproducción asistida.

Guillermo Gauthier es ginecólogo del centro de fertilidad donde ejerce atendiendo a pacientes nacionales e internacionales. Es licenciado en Medicina y especialista en Ginecología y Obstetricia. Se especializó en Reproducción asistida realizando el Máster de Reproducción en el IVI/Universidad Rey Juan Carlos. 

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